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La
Argentina y sus Vinos
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El
Viñoble en Cifras
5° Productor mundial
210.000 Ha de viñas
1.800 Bodegas
51.0000 Viñedos
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La
Argentina es el quinto productor mundial de vinos, con 16 millones
de hectolitros por año, lo que hace de ella el primer
productor de vinos de América Latina.
La magia del vino comienza en la Argentina con la llegada de
los conquistadores en 1554, quienes introducen las primeras
viñas en la región de Santiago del Estero, al
norte del país. Su desarrollo en las regiones andinas
comienza realmente en el siglo XIX con la aparición del
sistema de irrigación y el ferrocarril. Hay que agregar
la llegada de las variedades francesas acompañadas del
"savoir faire" de los inmigrantes franceses, italianos
y españoles.
A
partir de allí, el crecimiento no ha cesado de progresar.
A partir de 1980, la Argentina toma conciencia que posee uno
de los mejores territorios para el cultivo de la vid del mundo
y reorienta su producción. Así, se dejan de lado
las prácticas extensivas y se implantan viñedos
de variedades más adaptadas, según las condiciones
de cada suelo y de cada clima. El objetivo es elaborar productos
finos y de una gran tipicidad. De esa forma se fueron enriqueciendo
las calidades enológicas de las plantaciones argentinas.
La mayoría de las fincas mantienen un estilo tradicional
para el mercado interior y un estilo internacional, con vivificaciones
y crianzas de extremo cuidado adaptadas para el mercado de exportación. |
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Región
y Clima |
Existen
en la Argentina cuatro zonas principales de producción
a lo largo de la Cordillera de los Andes entre los 22°
y los 42° de latitud Sud, que representan 210.448 ha de
viñedos : Mendoza, con el 70% de la producción
es la zona más importante. San Juan sigue con el 22%,
luego La Rioja 3%, Río Negro 3% y Salta 1%. La mayoría
de estos viñedos se sitúa en los contrafuertes
de los Andes entre 450 y 1800 metros de altura, por lo que
se encuentran protegidos de los vientos húmedos que
provienen del Océano Pacífico.
La región se beneficia de un clima árido y templado
con inviernos bien marcados, veranos particularmente cálidos
y una excelente heliofana. Esto crea una amplitud térmica
interesante, sobre todo porque favorece la expresión
de los aromas. La insuficiencia de las precipitaciones obliga
a utilizar sistemas de riego de gota a gota, lo que crea verdaderos
oasis, perfectamente delimitados. Los suelos están
compuestos de sedimentos arenosos aluvionales con subsuelos
de piedra y argilo-calcáreos.
La gran amplitud longitudinal combinada con la topografía
de los valles andinos crean varios ecosistemas que permiten
la implantación de una amplia gama de cepajes.
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Principales
cepajes de nuestra selección
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Tintos
Malbec
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El
Malbec se ha convertido en el cepaje tinto por excelencia
de la Argentina. Esta variedad, no muy maleable, nace
en el Sud Oeste de Francia y se adapta maravillosamente
en la región andina, donde el sol y el fresco de
la noche suavizan sus taninos y ponen de manifiesto su
carácter aterciopelado. La consecuencia es que
los vinos argentinos de cepaje Malbec sean de excelente
calidad con un color rojo intenso y aromas de ciruelas
pasas, frutos rojos, tinta y anís. Igualmente se
utiliza para elaborar vinos rosados, con una maceración
corta, por su carácter frutado. Este cepaje, lleno
de tipicidad se hizo acreedor de la primera Denominación
de Origen Controlada de la Argentina : Luján de
Cuyo
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. Cabernet
Sauvignon :
Integra,
solo o combinado, la mayoría de los vinos finos
argentinos de gran calidad. Este cepaje, difícil
de domesticar, enriquece por su bouquet con la edad y
atenúa su natural astringencia. Exige una cuidada
elaboración. Los resultados obtenidos en Argentina
justifican este esfuerzo. Su racimo es amplio, de color
azulado y sus aromas recuerdan el cassis, las fresas y
el pimiento, según la región de producción. |
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Merlot
:
Es
un cepaje de gran personalidad, muy fino y con un perfil
similar al Cabernet Sauvignon, pero con un carácter
mas suave. Menos ácido y mas bien frutado. Estos
vinos maduran rápidamente y se mantienen sedosos.
En Argentina, los mejores resultados se obtienen en
la zona alta del Río Mendoza, en Cruz de Piedra.
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Syrah
:
Se
discute aún sobre su origen, pero evoca inevitablemente
Shiraz, en la antigua Persia. Muy utilizado para elaborar
la base de los vinos en la zona de Côtes du Rhône.
Presenta un carácter suntuoso, de fina textura,
un atractivo gusto de especias y un amplio paladar que
necesita tiempo para adquirir su personalidad. En Argentina
varios viñedos lo elaboran como mono-cepaje con
resultados que acumulan elogios.
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Blancos
Chardonnay
:
Se
considera como el más noble dentro de la jerarquía
de los vinos blancos. Originario de Francia, su racimo
es compacto y sus uvas pequeñas. Ofrece vinos muy
equilibrados con aromas que recuerdan la manzana, el melón,
el durazno y la nuez o la almendra madura. Se utiliza
para elaborar vinos blancos de gran fineza en las regiones
del alto Río Mendoza, el valle del Uco, San Rafael
y en el Alto Valle del Río Negro.
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Viognier
:
Originario
de la actual Bosnia, su implantación en la Argentina
data de 1993. Utilizado en Francia para elaborar los vinos
de Condrieu, se muestra con mayor tipicidad y atractivo
en tierras argentinas. Sus aromas intensos de frutos tropicales
y frutos de carozo, aportan un sabor particular que ofrece
un carácter untuoso, con reflejos de mantequilla
fresca.
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Sauvignon
Blanc :
Variedad
francesa muy fina que se cosecha en general antes de madurar
a fin de conservar su acidez y de otorgarle un carácter
seco muy particular. Este vino complejo, que embruja el
paladar, ofrece aromas de cassis y presenta habitualmente
olor de "pierre à fusil". Gracias a un
excelente trabajo en la "Estación Mendocina",
centro de investigaciones del Instituto del Vino, estos
vinos presentan un perfil interesante que le abren las
mejores perspectivas.
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En Europa, la SA FRANCO-ARGENTINE representa
algunas de las más grandes marcas de
Vinos Argentinos
BODEGA
LAGARDE

- NIETO
SENETINER
 
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